Asombro, descubrimiento y creatividad en Tecnópolis

Asombro, descubrimiento y creatividad en Tecnópolis

Del 12 al 15 de octubre se realiza la Expo Innovar 2011 en el predio ferial. El bloguero te cuenta de qué se trata.

La muestra Innovar es una colección de ojos asombrados. Chicos que se codean entre sí en medio de la sorpresa por haber descubierto el simulador para pilotear aviones en medio de tormentas, adolescentes que se acercan y comprueban que el presentador que les habla no es más que una proyección virtual; hombres que practican en bicicletas propulsadas a remo, futuras madres que descubren un cinturón para poder estimular a su bebé con la mejor música desde la panza y jóvenes que se calzan los anteojos de Dios para ver más allá de lo evidente.

 

No fue difícil darme cuenta que haber entrado al predio ferial de la séptima edición del Concurso Nacional de Innovaciones me había abierto una aventura con miles de caminos posibles. Los sonidos, las imágenes y el collage de elementos que nunca antes había visto ni soñado hablaron por sí solos y me obligaron a querer saber más.

Parafraseando el dicho, en INNOVAR detrás de cada producto hay un innovador: personas que le dedicaron a sus ideas el tiempo necesario para que se hagan realidad. Que se animaron a explorar los límites de lo posible cuando dieron el salto y se zambulleron en lo desconocido para hacer tangible lo intangible.

Todos los autores tienen historias diferentes. Están los que crearon por hobby, los que lo hicieron para hacer más efectivo sus trabajos o el de otros; los que prefirieron dedicar sus energías a ayudar a encontrar curas de enfermedades, o los que quisieron hacer más práctica la vida cotidiana. Sin embargo, más allá de las causas que les “prendieron la lamparita”, todos tienen algo en común: el haber conocido estos tres días de octubre a más de mil personas que, como ellos, fabrican elementos originales, personales, únicos.

Y es que Innovar no es solo un concurso que premia conceptos o productos innovadores; también es un punto de encuentro para que los creadores puedan intercambiar ideas y el público pueda disfrutar de un despliegue de elementos que ni el film de ciencia ficción más ambicioso puede aglutinar.

Horas más tarde, cuando terminó mi recorrida y puse un pie fuera del predio pensé en cuántas horas le dedicaron los expositores a sus creaciones. En lo importante que debe ser para ellos poder mostrarle al mundo aquello que los llena de orgullo. En cómo un tiempo y un espacio dedicados a ellos puede impulsarlos a seguir creyendo en sus esfuerzos. Y en cómo toda esa voluntad y esas ideas juntas pueden dar como resultado un recreo de la vida diaria donde todos juegan, prueban y se maravillan en esta combinación de asombro, descubrimiento y creatividad en Tecnópolis.