Cuando la revolución genética acude a la producción global de alimentos

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El creador de los tomates cherry larga vida explicó en Tecnópolis por qué la ingeniería genética es clave para la seguridad alimentaria de la población.En su infancia Haim Rabinowitch disfrutaba de las lecturas de Julio Verne  y de revistas de divulgación científica que llenaron su imaginación de ciencia. Pero no fue hasta que la necesidad de transformar su desértico país –Israel- en un productor de alimentos capaz de autoabastecer a toda su población, que Haim Rabinowitch se convirtió en doctor en genética y especialista en producción de cultivos.

El Profesor Haim Rabinowitch caminó hasta el centro del escenario, llevó el micrófono hasta la altura de sus labios y soltó una frase que sonó como un disparo en los oídos: “En el mundo un niño muere de hambre cada cinco segundos”. Las palabras de Rabinowich sacudieron a su auditorio que, si aún estaba dispuesto a esquivar la problemática, ya no podía hacerlo. La demografía, el calentamiento global, la falta de agua fueron algunas de los problemas que el científico israelí planteó en su charla para abordar el objetivo principal de sus investigaciones: cómo asegurar una alimentación sustentable a toda la población mundial.

Hasta aquí quienes escuchaban a Rabinowitch en La Nave de la Ciencia estaban desconsolados por la promesa de un futuro devastador. Sin embargo, el especialista en producción de alimentos levantó la moral y el ánimo de los presentes al explicar cómo la ciencia provee de nuevo de una gran esperanza para la humanidad: la revolución genética, cuyos desarrollos pueden ayudar a subsanar el problema de la producción global de alimentos. “Con ingeniería genética estamos desarrollando cultivos resistentes a los insectos, con lo cual no va a necesitarse el uso de insecticidas y plaguicidas. También estamos desarrollando un pez transgénico capaz de crecer en menos de la mitad que uno normal”, ejemplificó el Profesor Rabinowitch, ante un público que, ahora si, respiraba aliviado.         

Finalizada la charla y consultado acerca de Tecnópolis, el Profesor Haim Rabinowitch comentó: “Veo amigos, niños, familias haciendo cola con paciencia en cada stand a pesar del frío. Eso muestra el entusiasmo que hay en la gente por conocer y saber”

Haim Rabinowitch es Ph.D. por la Universidad Hebrea de Jerusalén, Profesor y ex Rector de la misma Universidad. Especialista en fisiología, genética y mejoramiento del rendimiento de los cultivos, es un entusiasta divulgador de conocimiento y formador de cuadros profesionales en países en vías de desarrollo. Es el creador de los tomates cherry y larga vida.