Cuando las plantas envidian a sus vecinas

Cuando las plantas envidian a sus vecinas

El Ing. Agr. Jorge Casal contó en Tecnópolis cómo trabaja para aumentar la producción de alimentos en superficies de cultivo limitadas. 

La sonrisa quedó dibujada en su rostro durante toda la charla. Tal vez porque se reconoció entre los niños que seguían sus palabras y recordó cuando de chico cultivaba plantas. En aquel entonces los experimentos que realizaba no tenían buenos resultados y las plantas “se me morían en el camino”. Lo cierto es que el Ing. Agr. Casal estaba contento mientras contaba al público su trabajo de investigación. Trabajo que ya tiene aplicación en el campo argentino.

¿Cómo generar alimentos suficientes para una población global que crece de manera exponencial? Esa es la preocupación principal de Casal. El científico contó que, contrario a la idea de desforestar bosques y selvas para ganar superficie de cultivo, en Argentina se trabaja en el aumento potencial de los cultivos con el fin de generar mayor producción por unidad de superficie cultivable. Esto se consigue sembrando los cultivos lo más cercano posible uno de otros. Sin embargo, por sí sola esta técnica no produce ninguna mejora; al contrario, las plantas rinden menos porque compiten por la luz.

“La luz no solamente sirve de comida y de energía para las plantas. También es una fuente de información” dijo Casal. Y agregó: “Las plantas se ven unas a las otras. No tienen ojos, pero en todo el cuerpo tienen receptores de luz. Cuando las plantas se juntan más entre sí, más luz (rojo lejano) reflejan entre sí, entonces perciben que tienen plantas vecinas que pueden competir con ellas y, por lo tanto, aumentan lo que pueden crecer en tallo en busca de más luz. Pero si las plantas se la pasan compitiendo entre ellas reducen su rendimiento”.

¿En qué consistió su trabajo de investigación? “Cambiamos la manera en que se ven las plantas. Por transgénesis hicimos plantas transgénicas con niveles más altos de receptores de luz. Entonces, cuando empieza a caer la luz, porque hay más plantas alrededor, no se dan cuenta del todo y esas plantas terminan produciendo más”.

Pero como suele suceder en el mundo de la ciencia, un avance o descubrimiento abre las puertas a nuevas problemáticas. Por eso Casal concluyó su charla explicando su próximo desafío: “Las plantas, además de irse para arriba, ponen las hojas para el lado donde hay menos vecinas. El problema que encontramos es que las hojas no sabían para que lado ponerse y las plantas quedaban todas achaparradas. Para reducir los efectos negativos, ahora debemos averiguar cuáles son lo genes responsables de este comportamiento. En poco tiempo podremos aplicar estas mejoras a la agricultura”.

El público entusiasmado continuó haciendo preguntas. Entonces surgió la pregunta sobre Tecnópolis. “Me llena de alegría ver que nuestra gente este ávida de conocer que es lo que pasa con la ciencia y la tecnología. Que entienda que no es algo que pasa en la cabeza de tres o cuatro locos, sino que es lo que nos permite avanzar y tener una mejor vida”, respondió Casal.

Mirá la entrevista a Jorge Casal

Jorge Casal es Ingeniero Agrónomo y Magíster Scientiae en Producción Vegetal de la  Universidad de Buenos Aires. Obtuvo su Doctorado en la Universidad de Leicester, Inglaterra. Es Investigador Principal del CONICET y Profesor Titular de Fisiología Vegetal, Facultad de Agronomía, Universidad de Buenos Aires.