Levantando peso sin esfuerzo

¿Sabías que las poleas reducen la fuerza necesaria para mover un objeto?

Los sistemas de poleas permiten movilizar grandes pesos con mucha facilidad y tienen diferentes aplicaciones. Son utilizados por gran parte de la población mundial dado que los ascensores se sirven de sistemas de tracción con contrapeso para minimizar el esfuerzo del motor.

Las poleas están formadas por una rueda móvil alrededor de un eje y con un canal en su circunferencia. Por ese canal atraviesa una cuerda, en cuyos extremos accionan la resistencia y la potencia. Su origen se remonta a la antigüedad siendo utilizadas en sus formas primitivas en la Mesopotamia asiática y en el antiguo Egipto. El primer registro histórico que menciona el uso de poleas corresponde al que le dio Arquímedes, matemático griego y descubridor de las leyes de la palanca, en el 200 a.C.,  para el transporte de barcos tierra adentro.

Sin embargo, fueron los romanos quienes sacaron rédito de estos descubrimientos teóricos: lograron la realización técnica y construyeron grandes grúas para cargas muy pesadas, convirtiéndose en maestros en el uso de estos sistemas. Documentos históricos detallan la existencia de un ascensor construido en madera de sándalo, suspendido de un cable de cáñamo e instalado en el Palacio de Nerón. Los esclavos respondían a la orden de marcha dada con una campana accionando el cable y guiados por marcas de colores que indicaban la posición de la cabina. La altura que alcanzaba este ascensor rondaba los 40 metros.

En el espacio Fenómenos del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva los visitantes tienen el desafío de experimentar el funcionamiento de un sistema de poleas al levantar el peso de otras tres personas. ¿Te animás?